Yutriz Pernía - Sobre el desafío de una sociedad más horizontal y menos desigual.

EL DESAFÍO DE UNA SOCIEDAD MÁS HORIZONTAL Y MENOS DESIGUAL

Yutriz Pernía

Ingeniera Química, Máster en Energías Renovables

(Ponencia en Workshop "El desafío de una sociedad más horizontal y menos vertical)

 

Año 2018, + 7.000.000.000 de personas, coexistiendo en el mismo planeta, distribuidos en países, cuyo número exacto es difícil de establecer, hay 193 países miembros de las Naciones Unidas y la FIFA tiene 211 países afiliados. Parece que pertenecer a la FIFA es más fácil o más importante que pertenecer a la ONU.

Todos nacemos en distintos puntos de partida, nacer blanco o negro, hombre o mujer, holandés o sirio, rico o pobre, lo cambia todo. El acceso que tenemos a la salud, a la seguridad, al trabajo, a la comida, a la educación, es muy distinto. Desde que nacemos somos desiguales.

LOS HECHOS

Distribución de la riqueza

La siguiente pirámide, muestra el resultado de un estudio del Credit Suisse Research Institute. Si bien, la obtención de la data, los parámetros tomados en cuenta y todas las variables involucradas son relevantes, lo más importante de esta pirámide es que presenta de manera clara, la desigualdad en la distribución de la riqueza. El 0,7 % de la población mundial posee el 45,9 % de la riqueza. Al fondo de la pirámide se encuentra un 70,1 % de la población mundial con el 2,7 % de la riqueza.

Figura 1: La pirámide de riqueza global 2017

Fuente: Credit Suisse Global Wealth Databook 2017


Esta pirámide trae consigo muchas interrogantes, una de ellas es ¿quiénes tienen el dinero? Como no es de extrañarse, la figura 2 muestra, que en el tope de la pirámide se encuentra mayoritariamente Europa y Norteamérica. El fondo de la pirámide lo domina Asia, incluyendo China y la India y el continente africano.

 

Figura 2: Membresía regional de estratos de riqueza global

Fuente: Credit Suisse Global Wealth Databook 2017

Diferencia de Género

No resulta una sorpresa para nadie, que en el mundo los hombres ganan más dinero que las mujeres, ocupan más posiciones de poder dentro de las empresas e instituciones públicas y ocupan más cargos políticos. En términos generales, se puede afirmar que los hombres controlan la riqueza y el poder.

De acuerdo con el Banco Mundial, las mujeres representan el 39,3 % de la fuerza laboral en el mundo. El Foro Económico Mundial reporta “A los hombres se les sigue pagando mucho más que a las mujeres. Y sus ganancias están aumentando más rápidamente. Esto significa que la brecha salarial se está ampliando, a pesar de las numerosas iniciativas para romper los techos de vidrio y forzar la divulgación de salarios” El reporte indica: “El salario promedio para las mujeres en 2017 fue de $ 12.000, en comparación con $ 21.000 para los hombres. Estas cifras se incluyen en el amplio Informe Mundial sobre la Brecha de Género 2017 del Foro Económico Mundial, que analiza las diferencias entre hombres y mujeres en cuatro áreas clave: Salud, economía, política y educación”

Las estadísticas de la UNESCO muestran que “de los 57 millones de niños que no asisten a la escuela primaria en todo el mundo, 31 millones son niñas, y el número es aún mayor para la secundaria. Del mismo modo, dos tercios o 493 millones de la población analfabeta de adultos del mundo son mujeres.”

En cuanto a la política, hace unos 100 años las mujeres no podían ni siquiera votar y hoy en día hay mujeres presidentas en el mundo, pocas, pero hay. La participación de mujeres en política sigue siendo minoritaria, pero cada año, más mujeres ocupan posiciones dentro del ámbito político.

La diferencia de género existe, pero debemos reconocer, por lo menos en Latinomérica que en cada generación la brecha entre hombres y mujeres se acorta. Nuestras abuelas tuvieron una realidad muy distinta, amas de casas y madres en su mayoría, nuestras madres estudiaron y trabajaron y hoy en día las mujeres ocupan cargos de trabajo en todos los ámbitos.

Nos separa el color de piel, la religión y la sexualidad

Este año la India descriminalizó la homosexualidad, no podemos hablar de una sociedad igualitaria, si la tendencia sexual es penalizada como un crimen. La lucha de la comunidad LGBT continúa, las parejas homosexuales no tienen los mismos derechos que las parejas heterosexuales.

La discriminación y el asesinato por religión aún existe. The Guardian reportó que en el 2017 “6.700 musulmanes rohingya asesinados en un mes en Myanmar”.

El Centro para el Progreso Americano, en su artículo Inequidad Sistemática, expresa: “los afroamericanos tienen menos acceso a empleos estables, buenos salarios y beneficios de jubilación en el trabajo. Los afroamericanos poseen aproximadamente una décima parte de la riqueza de los estadounidenses blancos. La persistente brecha de riqueza racial deja a los afroamericanos en una situación económicamente precaria y crea un círculo vicioso de lucha económica”. La inequidad racial se refleja, no sólo en la distribución de la riqueza, en el acceso a los trabajos, en el simple hecho de ser juzgado y catalogado por el color de piel.

EL DESAFIO

  • El desafío de la sociedad actual consiste en equilibrar la balanza y lograr mayor justicia y equidad racial, económica, de género.

Para ello se requiere un marco legal que garantice la igualdad de derechos y la inclusión. Políticas que ayuden a los miembros más débiles de la sociedad y se les permita acceso a la educación, salud, trabajo y calidad de vida en general.

  • Un sistema educativo que enseñe además de conocimientos, valores, valores humanos. Vivimos en una sociedad que nos obliga a competir, toda la visión de la economía se basa en la competencia. Individuos prevaleciendo sobre otros individuos, no tenemos una visión o consciencia comunitaria, hay una carencia de valores sociales tremendo, falta un simple pensar en el otro, que no se están enseñando ni en casa, ni en las aulas.

  • No puede haber equidad, sin consciencia colectiva, vernos los unos a los otros, como miembros de la misma sociedad, es imperativo para hacer una sociedad más horizontal. Todos, como individuos debemos cambiar, para poder lograr una sociedad justa y equitativa. Para poder buscar cambios dentro de la sociedad, debemos lograr cambiar en nosotros.

  • Las personas con posiciones ventajosas, tenemos que alzar nuestras voces ante situaciones de injusticia. Las personas en posiciones ventajosas tendremos que ayudar a los miembros más débiles. No puede haber un cambio de distribución de la riqueza, sin que la clase alta coopere. No puede haber un cambio de equidad de género, sin que los hombres cooperen. No puede haber un cambio de equidad racial, sin que el grupo étnico mayoritario coopere con los grupos minoritarios.

La única manera que la pirámide de la distribución de la riqueza se achate, será con que los miembros que están arriba, ayuden a los miembros que están abajo. Las personas en posiciones con ventaja ayuden a los que están en desventaja.

  • El reto de lograr la equidad de género, implica insertar a las niñas en las aulas de clase, penar la violencia de género, educar a las niñas a luchar por lo que quieren y educar a los niños a respetar a las mujeres y a verlas como iguales. La equidad de género no se va a lograr sin la ayuda de los hombres. Las mujeres y los hombres somos diferentes, eso es un hecho, pero tenemos las mismas capacidades. Para lograr la equidad, la mujer tendrá que salir más a la calle a trabajar y las responsabilidades de la casa y de los hijos tendrán que compartirse con el hombre.

  • La tolerancia es vital para lograr la convivencia. Pero lo que debe ser intolerable es la discriminación, racial, de género, de clase, de religión, de sexualidad. La igualdad, comienza con el respeto a los otros, especialmente a aquellos que son y piensan diferente.