Omar Peña - Creación de escenas complejas, en conciencia primaria, para acceder a una conciencia ecológica.

Creación de escenas complejas, en conciencia primaria, para acceder a una conciencia ecológica: una mirada de compasión a todos los seres vivos de la Tierra.

Omar Peña Grau

(Ponencia en Workshop "El desafío de una sociedad más horizontal y menos desigual").

Desde hace tiempo, hemos venido tomando consciencia de que estamos en crisis, de forma radical y transversal, que incide en todos los ámbitos donde miremos y pongamos nuestra atención. La educación, salud, comunicaciones, ecología, contaminación, etc., nos señalan cotidianamente que algo anda mal, pues la desigualdad, los centros de poder y jerarquía, la competitividad, etc., nos muestran que estamos a años luz de lograr un sistema de vida, acorde con los principios de la ecología en su más amplio significado. Hemos llegado a la reflexión de qué es lo que está funcionando de forma errónea y qué debemos hacer para salir de estos problemas. Se proponen numerosas medidas y políticas, y volvemos a caer en lo mismo de siempre, pues los cambios que se proponen solo se detienen en el propósito de qué hacer. Sin embargo, no sabemos cómo hacerlo. Cómo educar al educador. Cómo educar y retener al educando que abandona el sistema educativo. Cómo mejorar los sistemas de salud. Cómo retener a los trabajadores que se muestran reacios a producir. Cómo detener o atenuar la contaminación. Todos estos y otros problemas tienen algo en común y comienzan con una forma de percepción, previo a tomar una acción. Después de ver, en forma fragmentaria, varios de estos problemas, llegamos a la conclusión, entonces, de que hay una crisis de percepción y de una falta de conciencia ecológica que permita cambiar la mirada de explotación de la naturaleza hacia una mirada de compasión, a todos los seres vivos del planeta.

Llevar a cabo esta propuesta, de cambiar la percepción, es un salto paradigmático de la conciencia y un cambio de nivel que puede significar un grado de evolución funcional del cerebro, puesto que ya no es posible de un cambio de la estructura cerebral, pues permanece igual a la que tenían nuestros ancestros, hace millones de años. El mundo de la evolución y complejidad no solo es parte de la naturaleza, sino que la “mente del ser humano del tercer milenio”, es decir nosotros, ahora en este momento, ya podemos conscientemente utilizar la práctica del pensamiento complejo y este proceso contribuirá a acelerar el proceso evolutivo de nuestra especie. En última instancia, es una propuesta destinada a promover la investigación, para la creación de una Psicología de la Complejidad1. Veamos cómo cambiamos la forma funcional de percibir el cerebro, y que tiene o puede tener incidencia en el comportamiento humano, desde la situación cotidiana, en las diversas actividades que desarrollemos nuestras vidas. Para ello, centrémonos primero en la pregunta ¿Qué opinión tiene la Ciencia frente a los cambios de percepción? y, posteriormente, en otra instancia, responder la siguiente interrogante ¿Cómo se aplica la tecnología en las diversas formas de vida y actividades?

En general, la ciencia con su método científico, reduccionista-simplista, conoce extremadamente bien en profundidad las partes de un tema de su investigación.

Poseemos un conocimiento sustancial acerca de la estructura y la función de las neuronas y que les hacen hacer lo que mejor hacen: disparar o implicarse en pautas de excitación.

A. Damasio

Así, las neuronas con su estructura y funcionalidad local, es un ejemplo de cómo se pretende conocer el funcionamiento del cerebro conociendo un componente, sabiendo que las agrupaciones de neuronas tienen otros comportamientos holísticos no reflejados en sus partes individuales. El todo es mayor que la suma de sus partes. Lo global emerge de la cooperación local de muchas neuronas. Llegamos así a un cambio de la sustancia (neurona) a un proceso (zonas de selección de grupos neuronales) que considera la participación adicional del tiempo. Entonces nos encontramos ahora frente a un sistema complejo o un sistema dinámico no lineal (SDNL).

Los secretos elementales de la mente residen en la interacción de pautas de disparo generadas por muchos circuitos neuronales, local y globalmente, momento a momento, dentro del cerebro de un organismo vivo.

A. Damasio

Ahora, para comprender los comportamientos de la funcionalidad cerebral debemos estudiar de todas maneras el cerebro en su conjunto. Este sistema neurológico de más o menos kilo y medio de materia gris, en el adulto, tiene enormes capacidades. Tiene entorno a cien mil millones de neuronas con unos mil billones de sinapsis, lo que significa unos diez mil billones de disparos por segundo.2

El cerebro, como lo observamos en el presente, ha significado experimentar un proceso evolutivo de su estructura orgánica desde los albores de la humanidad hasta llegar a un cambio de orientación de la evolución, desde cambios estructurales a cambios funcionales. La evolución comenzó con el complejo-R (reptílico), de varios centenares de millones de años; el cerebro límbico de unos doscientos millones de años; la neocorteza de unos cuatro millones de años.3

El cerebro, como sistema complejo, tiene sus propias características. Es un sistema abierto que con las perturbaciones exteriores e interiores al organismo, se mantiene lejos del equilibrio, conformando una estructura disipativa,4 cuyos procesos auto-organizativos en su funcionamiento generan y emergen propiedades dialógicas, hologramáticas y de recursividad, permitiendo la operatividad y control parcial mediante la intencionalidad y empleo de atractores.

Durante el funcionamiento del cerebro, observamos que para cualquier actividad simple, que realicemos, como por ejemplo el escribir, participan diversos sectores del cerebro momento a momento. Así tenemos que en este proceso participan el lóbulo frontal, occipital, parietal, temporal y cerebelo, que tienen que ver con la intención, atención, visualización-imaginación, sensación, reconocimiento y emoción.

Volviendo a la temática de la dificultad de cambiar la percepción desde una visión local reduccionista, a una visión global u holística-compleja, desde una visión consciente instantánea a una visión en etapas consciente-inconscientes, podemos partir de las investigaciones de B. Libet que F. Varela emplea en sus investigaciones de la sincronicidad neural.

¿Qué ocurre en un instante de conciencia? De acuerdo a las últimas investigaciones, (F. Varela; B. Libet) sucede un proceso en cuatro etapas. Por ejemplo, para tomar un lápiz para escribir. Primero enfocamos la atención a una intención de escribir; luego, reconocemos (recordamos o imaginamos) la forma de un lápiz; enseguida, sincronizamos nuestra mente-cuerpo para tomar el lápiz; por último, respondemos tomando el lápiz y termina ese instante de conciencia para comenzar otro, como es el escribir, olvidando el anterior. Así, ocurren infinidad de instantes de conciencia, que se van coordinando en una historia personal. Para que ocurra la sincronía de los grandes grupos de neuronas, se requiere que la imagen visualizada tenga sentido para el reconocimiento o sensación, y debe tener una forma física o mental, más que tener un significado simbólico.

Libet, nos muestra que, en la percepción, nuestro cerebro comienza a operar automáticamente, medio segundo antes que tomemos consciencia de ello. Entonces, el proceso de la percepción comienza, para una actividad, como la de escribir, con una intención (imagen), y le sigue el reconocimiento de esa imagen (memoria) por parte del cerebro, para continuar con una sincronización neural, previo a la respuesta motora de tomar el lápiz para escribir, terminando esa acción y siguiendo sucesivamente otros procesos a continuación. Todo esto ocurre en 720 milésimas de segundo.

Entre el inicio del estímulo en la corteza y la sensación pura transcurre medio segundo: los sistemas instalados en el cerebro trabajan por sí solos, automáticamente y concluyen su trabajo medio segundo antes que la información procesada alcance nuestra conciencia.

M. Gazzaniga

Una particularidad de la percepción consciente, es que estos micro-tiempos no son percibidos por nuestra consciencia y los espacios inconscientes que suceden pasan desapercibidos y nosotros pensamos que el cien por ciento del tiempo de la percepción estamos alertas y conscientes. Sin embargo, el reconocimiento de las imágenes y la sincronía neural son inconscientes.

Entonces, el estado de conciencia continua es aparente. Son estados transitorios o bloqueo de fases y de sincronía neural, como señala F. Varela. A su vez, A. Goswami, dice que son estados de conciencia discontinua real (colapsos de función de onda).

La base de la investigación del funcionamiento de la percepción se efectuó siguiendo tres orientaciones: las Teorías de Selección de Grupos Neuronales TSGN, desarrollada por Gerald Edelman y difundidas por Oliver Sacks, los estudios de la conciencia de Antonio Damasio y las propuestas del funcionamiento cerebral de Penrose-Hamerof. El enfoque de esta investigación incorpora elementos contemplados en la percepción, tales como las estructuras disipativas, procesos autoorganizativos, inteligencia del enjambre, sistemas dinámicos no lineales y realidades múltiples, entre otros elementos, y otros factores incidentes en la percepción. Se modeló el proceso de niveles de microsegundos de la percepción ordinaria y de los procesos de los grandes grupos neuronales en sincronía neural. Con todo este conjunto de elementos, se generó un “proceso autonómico”, que replica el proceso de la percepción ordinaria de forma consciente, dando acceso a una inmersión virtual a diferentes niveles de conciencia.

En condiciones normales las personas, con ayuda de sus sentidos, se encuentran en un estado de conciencia superior, es decir, se identifican en un espacio físico y tiempo (pasado, presente y futuro) aunque se requiere y no deja de funcionar, de forma inconsciente, su conciencia primaria que, bajo ciertas condiciones, puede accederse, en un limitado tiempo, y contemplar la riqueza de la creación de escenas complejas, un proceso autónomo y subjetivo de trascendencia de identidad espacio-temporal. Este proceso, contempla en su desarrollo el rol y emergencia de los sistemas complejos, como herramientas de acceso a una realidad fenomenológica de la percepción que en condiciones normales permanece oculta, en la estructura de la conciencia (personal biográfica, sensorial primaria, perinatal, transpersonal, arquetípica, compleja). Veremos la emergencia de escenas virtuales en un sistema dinámico no lineal, y el proceso de cómo un sistema de autoorganización (autopoiésis) se genera y cómo llega a transformarse en un sistema complejo.

Oliver Sacks5, describiendo la teoría del Darwinismo neural, de Gerald Edelman, señalaba, respecto de la distinción de la conciencia primaria sobre la conciencia superior:

La conciencia primaria es el estado de ser mentalmente consciente de los objetos en el mundo, de tener imágenes mentales en el presente. Pero esto no va acompañado por ningún sentido de (ser) una persona con un pasado y un futuro. En cambio, la conciencia superior involucra el reconocimiento por un sujeto pensante de sus propios actos y afectos. Personifica un modelo de lo personal, y del pasado y futuro así como del presente… Es lo que los humanos tenemos además de la conciencia primaria…

Así mismo, Antonio Damasio6 planteaba:

En un principio, no existía el tacto, o la vista, o el oído, o el movimiento por sí mismos. En lugar de eso había una sensación del cuerpo a medida que éste tocaba, veía, oía o se movía. La percepción de cualquier estímulo externo (visual, auditivo, táctil, etc.) es dual, pues contiene simultáneamente tanto una estimulación corporal (ojo, oído, piel, etc.) como una señal de una función no corporal (visión, audición, tacto, etc.).

El proceso de ver-hacer la realidad, habitualmente, no es posible conocer cuando se está generando una respuesta frente a un estímulo. Sin embargo, A. Damasio señala, que existe un proceso llamado “metayó” que puede conocer esa realidad a condición de que, primero, frente al estímulo (imagen) el cerebro describa la perturbación del organismo; segundo, que dicha descripción genere una imagen del proceso de perturbación; tercero, interconexión de la imagen (estímulo) con la imagen de la perturbación del yo. En el proceso no participa el lenguaje. Propone, que la subjetividad emerge cuando el cerebro está produciendo no sólo imágenes de un objeto, no sólo imágenes de las respuestas del organismo al objeto, sino un tercer tipo de imagen, el de un organismo en el acto de percibir un objeto y responder a él.

En cada percepción no solo participan los órganos de los sentidos, que se comunican con el exterior e interior del cuerpo, sino que la mayor cantidad de procesos (80%) que participan en el funcionamiento de la percepción están dentro del cuerpo. Más aún, ni siquiera se necesita de los órganos sensoriales, ni de la consciencia, para efectuar la función de percibir una sensación específica, pues, como señala Gazzaniga, “el 98% de la actividad cerebral ocurre fuera de nuestra conciencia”. Hasta hace poco, señala Antonio Damasio (2009) había dos maneras de ver las funciones del cerebro. Una que sostenía que la memoria y el lenguaje no se podían adjudicar a una determinada parte específica del cerebro sino a muchas partes de él y la otra visión que declaraba que había partes especializadas para cada función psicológica. Ahora, desde el punto de vista de los sentidos específicos, para cada función de percibir una sensación, se está empezando a desplegar la idea de que los sentidos pueden ser necesarios, pero no suficientes para sentir la sensación asignada a un sentido. Así, lo comprobamos, en algunas experiencias de visión ciega, de la sinestesia, de fenómenos parapsicológicos y transpersonales, perturbaciones de la percepción, realidad virtual y ciertos comportamientos complejos.

Por otra parte, Roger Penrose y Stuart Hameroff (Cornwell, 1997) postulan que la mente y el cerebro son dos entidades separables y a través de sus estudios sobre los microtúbulos y el citoesqueleto7 celular, especialmente en las neuronas, tratan de explicar sucesos difíciles de entender a través de las neurociencias convencionales, y para ello se apoya en aspectos revisados de la teoría cuántica, así como la existencia de un fenómeno físico, inédito hasta ahora, que parece darse en el interior de las neuronas cuando la función de onda cuántica se colapsa por sí misma. A su vez, en el mundo vegetal, Stefano Mancuso nos muestra las capacidades de las plantas, que carecen de sistemas nerviosos y cerebro, y reconocen estímulos no peligrosos, poseen capacidades miméticas extraordinarias y sus raíces tienen capacidades y comportamientos de inteligencia colectiva.8

Dado que se sostiene que poseemos nanoestructuras internas (microtúbulos) que operan a nivel cuántico, Roger Penrose (Cornwell, 1997) se pregunta cuál es la razón de que no podemos ver entonces la operación cuántica. Su respuesta tiene que ver en que la operación cuántica ocurre en un nivel de nanopartículas llegando a transformarse en una operación clásica, en el proceso de la medición, a un nivel macroscópico y esto por influencia del medio ambiente, en este caso nuestra percepción (visual, auditiva, táctil, etc.). Así, para reducir y/o eliminar las influencias medioambientales y observar directamente la operación cuántica un mecanismo es acceder a las propiedades del campo cuántico, similares a los sistemas complejos: incertidumbre, autoorganización, caos, no linealidad, atractores, bifurcaciones, estructuras disipativas, etc.

Durante casi toda nuestra vida somos dominados por el cerebro sensorial (de los cinco sentidos). Es muy difícil escapar a su influjo. La única experiencia habitual en que se adormecen estos sentidos, entre otras formas, es cuando dormimos o meditamos. Entonces, se abre un espacio de la mente que trasciende la realidad ordinaria.

Los modelos ideados, para replicar el comportamiento de la conciencia, partieron de la base que el cerebro funcionaría como los computadores y que la realidad existe objetiva e independientemente de la subjetividad del sujeto de la percepción, como una representación o espejo de la realidad que está ahí, fuera de uno. Fue necesario observar la naturaleza y los mecanismos de la percepción, para ver que aquel no es el camino para la comprensión del funcionamiento de la conciencia.9 Para entender cómo se coordinan, por ejemplo, cada uno de las unidades de estos grupos con todo el “organismo”, hacemos uso de los conceptos de las estructuras disipativas, de los procesos autopoiéticos, del pensamiento complejo o de la matemática no lineal. José Luis Díaz10, en La conciencia viviente, señala que el comportamiento cerebral modular presentaría las propiedades y comportamiento de estos grupos de aves, animales, peces o insectos, pues en el proceso consciente se produce estos movimientos complejos de dinámica emergente.

Vemos varios sistemas auto-organizativos, en la operatividad de sistemas computacionales que replicaran esos comportamientos, como autómatas celulares.11

Pienso que la realidad virtual es una realidad pues ya vivimos en una realidad virtual en condiciones normales. Ya Antonio Damasio (2009) señala:

Aunque existe una realidad externa, lo que sabemos de ella nos llegaría por medio del cuerpo propiamente dicho en acción, a través de las representaciones de sus perturbaciones. Nunca sabríamos lo fiel que nuestro conocimiento es a la realidad “absoluta”.

Entonces, paradójicamente, en apariencia vemos lo objetivo. Pues, como lo señalan G. Hernández y L.M. Rodríguez (2003)12:

Se propone un nuevo plano de la relación sujeto-objeto: el de la acción del sujeto sobre los objetos. Nuestro objetivo, lo reiteramos, es mostrar que en el proceso del conocimiento no hay observaciones puras de objetos externos, así como tampoco es posible la pura observación de los objetos por un sujeto pasivo. No se trata de un sujeto que consiste en un cerebro y un conjunto de sentidos que lo comunican con el exterior, sino de un sujeto que puede actuar sobre el exterior y puede observar las acciones que efectúa y el resultado de ellas. Corresponde a lo señalado por F. Varela respecto de la Enacción, como el proceso de la conciencia de una “puesta en obra de un mundo y una mente a partir de una historia de acciones que un ser realiza en el mundo”.

La combinación de estímulos bimodales, visual-auditivo o atención sensorial bimodal (ASB), produce un aceleramiento de la respuesta a los estímulos, mayor que si se presentan los estímulos visual y auditivos separados. Es así, que durante el proceso autonómico el sujeto emite la imagen (no corporal); al mismo tiempo está recibiendo e interfiriendo con el sonido (corporal y no corporal) que acelera el proceso y, por último, presta atención a la imagen visualizada (testigo). Entonces, habitualmente estamos inmersos en la realidad virtual, sin ser conscientes de ello, tomándola como realidad objetiva. De ahí que, no se requiere de equipos para sumirse en ella y nos permite actuar productivamente en ella.13

El punto de quiebre o crucial, según F. Capra, es la intersección entre dos sentidos, en el cual se abre un espacio en el límite de la interacción de ambos encuentros resonantes de ondas-partículas. En ese instante puede ocurrir una posible emergencia de un mundo que opera en otras dimensiones espacio-temporales. Es un Cambio de Sentido. Entre la vigilia y el sueño, un estado hipnagógico, hay puntos de encuentro de dos realidades distintas donde puede emerger una realidad onírica llena de promesas y nuevas formas de ver el mundo real. Así lo señala Fred Travis, cuando “sugiere que la vigilia, el dormir y el sueño REM emergen de una pura conciencia, un vacío silencioso. Allí donde cada estado se encuentra con el siguiente hay una pequeña brecha, en la que todos, muy brevemente, experimentan conciencia trascendental. Cuando vamos del dormir al soñar, o del sueño al despertar, se producen estas pequeñas brechas o puntos de unión”.

En el proceso de la percepción autonómica14, es fundamental, antes de fijar la intencionalidad del objeto de la percepción, establecer el contexto o espacio fase (probabilidad) de aproximación al objetivo de la percepción. Para ello se vale, posteriormente del atractor que guarda estrecha relación con el ámbito de la temática, referencia o categoría seleccionada a percibir.

La referencia se enmarca en transformar un concepto abstracto en un objeto o imagen mental, que sirva de sustento de la concentración de la atención. Puesto que en el estado alterado estamos dentro de un sistema abierto, expuesto a inestabilidad y caos con la consecuente emergencia de multiplicidad de imágenes, se requiere establecer un punto de referencia (tema o imagen) como atractor, que atenúe la variabilidad a la que está expuesta el sistema.

Para transformar una meditación primordial seleccionada, cualquiera sea ella, en una técnica de meditación compleja (disipativa, cuántica) debemos, previo a iniciar la meditación seleccionada, incorporar algunos elementos necesarios para generar un sistema dinámico de meditación. Así, primero debemos señalar el contexto verbal para el cual está dirigida la meditación dinámica; segundo, fijar una intencionalidad mental del ejercicio de meditación dinámica, seleccionando una imagen (contenido) como atractor, representativa del objeto patrón; tercero, perturbar la imagen atractor con el sistema autopoiético de la meditación seleccionada a fin de provocar la emergencia de una experiencia global dentro de un límite de probabilidad o espacio fase dirigido por el atractor.

El desarrollo futuro de este modelo tiene múltiples aplicaciones en todas las actividades humanas, especialmente en educación.15 Puede representarse como el descubrimiento del ADN de la información del siglo XXI. La descomposición del proceso de la comunicación en sus partes visibles y ocultas. El despliegue de la estructura interna y la confluencia del presente, el pasado y el futuro del proceso de la conciencia.

El desarrollo de este Programa Integral de Educación Esencial, no habría sido posible desplegarse, sin el concurso de numerosos referentes de una visión compleja de la realidad, como los siguientes investigadores: Gerald Edelman (1997); Oliver Sacks (1997); Edgard Morin (2005); Amit Goswami (2008); Ken Wilber (1989, 1998, 2003); David Bohm (Ferguson, 1980); Carl Pribram (Ferguson, 1980); Ilya Prigogine (Spire, 2000); Stanislav Grof (1985); Humberto Maturana (2004); Roger Penrose y Stuart Hameroff (Cornwell, 1997); Francisco Varela (1999, 2005, 2010); Benjamín Libet (1998); Joe Dispenza (2010); Antonio Damasio (2009); Jean Pierre Garnier Malet (2014).


PREGUNTAS A REFLEXIONAR:

  • ¿Existe una nueva forma de ver y sentir la esencia de la realidad?

  • ¿Existe una nueva forma de aprender a aprender que cambie la educación?

  • ¿Existe una nueva relación con todo lo que nos rodea, es decir, adoptar un sentido de conciencia ecológico?

  • ¿Existe una nueva visión de la ciencia de la conciencia?

  • ¿Es posible que a través de un cambio y ampliación de conciencia, individual y/o colectivo, implementado en la educación, abracen la cooperación y compasión entre todos los componentes de una sociedad educativa y que permita terminar con todas las inequidades?

1 El nombre “de la complejidad” que acá emerge y se le asigna a la psicología, como “Quinta fuerza”, después del conductismo, psicoanálisis, psicología humanista, y transpersonal, más cercana a los conceptos de la naturaleza viva del universo, deriva del desarrollo de la nueva teoría matemática aplicable a los sistemas vivos, denominada “teoría de la complejidad”, o como prefieren los científicos llamarla, “dinámica no lineal”. De ahí, el nombre de Psicología de la Complejidad” o “Psicología Dinámica” propuestos en esta línea de investigación. Las investigaciones de la teoría de la autopoiesis, que participa en los sistemas complejos, según F. Capra, se ha orientado básicamente “hasta el momento a sistemas autopoiésicos mínimos: células simples, simulaciones por ordenador y las recientemente descubiertas estructuras químicas autopoiésicas”. Es interesante conocer, que una Psicología de la Complejidad, como la propuesta, iría mucho más allá de esas investigaciones.

2 Freedman, D (1996). Los Hacedores de Cerebros. Santiago de Chile: Editorial Andrés Bello.

3 Capra, F. (2006). La Trama de la Vida. Barcelona: Editorial Anagrama.

4 Estructuras Disipativas: Lejos del equilibrio, la materia se comporta de forma diferente a las regiones cercanas al equilibrio. Las nociones de no linealidad, fluctuación, bifurcación y autoorganización son fundamentales: es el dominio de las estructuras disipativas, las que se encuentran en el origen de los estudios de sistemas complejos (I. Prigogine).

«inestabilidad de Bénard». Se trata de una capa horizontal de líquido que tiene una diferencia de temperatura entre la superficie superior e inferior producto de que esta última es calentada. En este caso el transporte de calor por conducción –colisión entre partículas— se ve aumentado por un transporte por convección, en el que las moléculas participan de un movimiento colectivo. Se forman vórtices que distribuyen la capa líquida en «celdas» de agua.

Patrones de Chladni. Son patrones estables con propiedades emergentes que controlan o modulan propiedades locales de los elementos constituyentes del sistema.

 

5 Una nueva visión de la mente de Oliver Sacks, capítulo siete del texto La imaginación de la naturaleza: las fronteras de la visión científica de John Cornwell (editor) (1997).

6 Damasio, A. (2009). El error de Descartes. Barcelona. Editorial Crítica.

7 El Citoesqueleto que contiene microtúbulos, por ejemplo, en las amebas y paramecios, que carecen de sistema nervioso, permite controlar el comportamiento (cuántico) como nadar hacia su comida o alejarse del peligro. Cornwell, J. (1997). La imaginación de la naturaleza. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.

8 ¿Cómo se las arreglan las plantas para sobrevivir sin cerebro? Debidamente adiestradas, las plantas de Mimosa púdica reconocen los estímulos no peligrosos y aprender a no cerrar las hojas cuando los perciben. La Boquila trifoliata, una liana muy común en los bosques templados de Chile, posee unas capacidades miméticas increíbles. El aparato radical de las plantas es un sistema descentralizado y distribuido, compuesto por millones de unidades en su conjunto como un cerebro o inteligencia colectiva. Mancuso, S. (2017). El futuro es vegetal. Galaxia Gutemberg, S.L. Barcelona.

9 El cerebro, compuesto por un enorme grupo de neuronas, un sistema altamente complejo y cooperativo, sensible al contexto, debe comportarse similarmente como cualquier sistema complejo observado en la naturaleza en grandes agrupaciones, que suele llamarse Inteligencia del Enjambre o Inteligencia Colectiva y tienden, en su funcionalidad, a actuar como un sistema ecológico o sociedad horizontal ejemplar y, por ende, sin un centro de mando o poder que dirija al grupo. Para comprender cómo actúan los sistemas complejos de grandes grupos de unidades cooperativas, observemos qué nos enseña la naturaleza en grupos formados por cardúmenes de peces, manadas de animales, o bandadas de pájaros. Todos ellos se auto-organizan cooperativamente formando un solo organismo. Cada unidad, ayudándose a sí mismo, ayuda a todo el conjunto y viceversa. Así, se obtiene un proceso ecológico que actúa eficiente cooperativa e inteligentemente frente a interacciones con el medio.

10 Díaz, J.L. (2008). La conciencia viviente. México: Fondo de Cultura Económica.

11 Juego de la Vida de Conway: inventado en 1970 por John Conway, un joven matemático de Cambridge. En un tablero (computador), de infinitos casilleros, se inicia el juego, para cero jugadores, con supuestos básicos y donde se van generando nuevas configuraciones complejas a partir de una situación inicial muy simple; contempla dos estados: casillero negro o blanco; Es imprevisible el comportamiento de los casilleros; el inicio del juego determina el proceso creador; libertad inicial de elegir el objeto y posición. Se asimila al proyecto de autopoiesis efectuado en programa computacional de autómatas celulares (Maturana-Varela-Uribe) (1974).

12 G.Hernández & L.M. Rodríguez. (2003). Filosofía de la experiencia y ciencia experimental. México: Fondo de Cultura Económica.

13 Los movimientos corporales oculares (microsacádicos), en combinación con la visión no corporal, permiten la percepción inmóvil de formas y colores. Son tan importantes que, sin dichos micro-movimientos no veríamos gran cosa, del mundo exterior. Veríamos como las ranas, que ven un mundo distinto al nuestro casi borroso, pues sus ojos evolucionaron solo para ver las cosas que están en movimiento pero no las que permanecen inmóviles.

14 Percepción subjetiva en conciencia primaria.

15 Peña, O. Metaaprendizaje, la educación del futuro 2017. Amazon.