Lusitania Villablanca - El uso de instrumentos legislativos y de política pública como impulsor de nuevas economías.

El uso de instrumentos legislativos y de política pública como impulsor de las nuevas economías.

Lusitania Villablanca

(Ponencia en el workshop "El desafío de una sociedad más horizontal y menos desigual").

Introducción

En este texto afirmamos que entre los factores que influyen hoy en las decisiones de compra del consumidor de países más ricos, se encuentran consideraciones de tipo ético, hecho que permite explicar y validar movimientos denominados economías alternativas o nuevas economías, las que describiremos sucintamente, porque nuestro objetivo, desde el área de nuestra expertise, es señalar algunos mecanismos a través de los cuales los gobiernos pueden estimular el desarrollo de estas nuevas economías. Este ejercicio lo realizamos porque tenemos la impresión de que en estos movimientos existe bastante claridad respecto del dónde se quiere llegar, sin embargo no se ha reflexionado sobre los mecanismos concretos que nos permitirán llegar al destino deseado, esto es, a una sociedad sostenible y con ello más igualitaria y más justa.

 

Generalidades

Debo precisar que, en mi calidad de jurista, la aproximación que presento en este texto, a la economía, sociología, psicología, y otras ciencias es realizada a modo de no iniciada, de lego por decirlo de otra forma, de tal manera que esas referencias deben ser entendidas en su sentido natural.

Quiero partir esta reflexión haciendo referencia al concepto de homos economices entendido como el modelo de homo sapiens, que actúa para alcanzar el bienestar más alto posible con la información que tiene disponible sobre oportunidades y restricciones, naturales e institucionales, y teniendo en cuenta su capacidad para lograr unos objetivos predeterminados. Quiero recurrir a este concepto en cuanto ha sido utilizado para describir a un ser humano que basaría sus decisiones considerando su propia función de utilidad personal, para oponerlo al que quiero llamar homo plenus o plenum el cual actúa para alcanzar el bienestar más alto posible comprendiendo dentro de este bienestar consideraciones sociales y más generalmente, éticas.

En linea con lo planteado por el homos economicus, hasta hace poco tiempo se consideraba que la “utilidad” que buscaban hombres y mujeres estaba restringida a aspectos meramente materiales: comodidades, lujos, riqueza, y en general, bienes corporales o incorporales avaluables en dinero. Esta concepción se encontraba en linea con aquellos postulados usados en la economía, sociología y antropología, que afirmaban que el ser humano es naturalmente egoista y competitivo, concepción que ha servido de fundamento a la economía de mercado.

Sin embargo, el homo economicus, como modelo, no permite explicar del comportamiento del consumidor final que hoy le lleva a elegir productos en función de cualidades no objetivas: ante dos mermeladas de frutillas, una orgánica y la otra no, se elige la primera, aunque sea más cara, aún sabiendo que la segunda tiene la misma utilidad objetiva: permitir comer pan con mermelada. El mismo razonamiento explica que se pague más por una gallina criada libre en vez de una de jaula, o que se elija un producto no testeado en animales en vez del que sí lo ha estado.

Bastante relacionado con lo anterior se encuentra el concepto de Homo Reciprocans1, en conformidad con el cual el ser humano toma decisiones económicas anteponiendo el bien colectivo al interés individual. Existiría una predisposición a negociar el interés individual con tal de lograr un balance con el bien de la comunidad en la que se inserta. El hecho de que las decisiones trasciendan los aspectos económicos explica conductas como el castigo o boicot de los consumidores a empresas que presentan comprotamientos indeseados, aún cuando es probable que si siguieran comprando a estas empresas obtendrían un precio más barato.

Consideramos que hay en ese aspecto, el que lleva a un consumidor a preferir un producto por sobre otro presciendiendo de aspectos meramente economicos, en los que debemos concentrarnos para estimular una característica que es tan intríseca al ser humano como la simple utilidad económica, la necesidad de sentir que tu comportamiento es ético, moral o justo.

En efecto, una de las críticas que formulan los sociólogos a la postulación del homus economicus, es la ignorancia en este último modelo, de otros patrones del gusto y en general de todos los parámetros que dan lugar a otros tipos de función de utilidad, algunos de los cuales provienen de las influencias sociales, de formación, de educación y otras similares.

Basandonos en la evolución de los hábitos de consumo y en la forma de percibir la vida, experimentada entre los años 50 a hoy en día, sostenemos la existencia de tres tipos de consumidores y de tres tipos de empresas o productos que son su correlato:

  1. La empresa 1.0 cuya finalidad era principalmente maximizar utilidades, la cual respondía a un consumidor 1.0 cuya principal preocupación era comprar barato.

  2. La empresa 2.0 representada principalmente por las transnacionales que buscan el dominio de zonas más amplias del mercado global, creando conceptos globales (piénsese en Coca Cola) a la que sigue uncconsumidor 2.0 que ya no solo busca lo más barato sino la abundancia y el acceso a bienes importados.

  3. La empresa 3.0 es aquella que busca maximizar su ganancia disminuyendo su impacto social y medioambiental, a la que sigue un consumidor 3.0 que privilegia la calidad sobre la cantidad, la autencicidad y en menor impacto socio ambiental, por sobre un precio menor.

Nacen así, como consecuencia de algo que creemos que está intríseco en la naturaleza humana y que este ultimo tiempo se ha vuelto más evidente por influencia de la globalización (nos referimos a la influencia del misticismo oriental y la búsqueda de sentido del hombre espiritual)2, movimientos que han llevado a las sociedades más modernas (por no decir a las más ricas) a incluir dentro de sus habitos de consumo productos calificado como sustentables, orgánicos, el libre pastoreo, el no testeado en animales, el libre de OGM, etc. Otros se concentran en el bienestar social exigiendo garantías mínimas de respeto a otros seres humanos, ellos buscan por ejemplo productos que aseguren la no existencia de mano de obra esclava o de mano de obra infantil. Otros dan prevalencia a la sustentabilidad ambiental y social como por ejemplo la economía circular, la economía verde, el cero waste, las empresas B, y finalmente la versión más exigente, el comercio justo.

Estos movimientos se expanden porque el ser humano del siglo 21 ha comenzado a entender que el éxito definido esté dado más que por el bienestar económico, como lo definió la economía de libre mercado, por un bienestar que es mucho más integral, y que incluye la satisfación espiritual en función de valores que sí pueden variar de un ser humano a otro, pero que, en cualquier caso, han llegado a constituir movimientos globales.

Se ha señalado que estas nuevas economías serían el resultado de un cambio de paradigmas que comenzó con los movimientos ecologistas y que habría desembocado con la toma de conciencia más generalizada de las grandes inequidades que existían en el mundo, proceso coetaneo a la crisis de subprimes el año 2008, y las que le siguieron y que explican las manifestaciones que tuvieron lugar en Túnez, Madrid, Roma, Londres, Sidney, entre otras.

En la misma lógica, así como los cientificos y los ingenieros abocaron sus energías al desarrollo de invenciones que implicaran una solución a los problemas medioambientales, quienen estamos inmersos en las ciencias sociales comenzamos a plantarnos cómo, desde las ciencias sociales podemos contribuir al desarrollo de un mundo más equitativos, más justo. Es en esa lógica que quiero hacer un pequeño resúmen de distintas manifestaciones de esto que se está conocinedo bajo el nombre de “nuevas economias”, para luego hacer referencia a instrumentos a través de los cuales el Estado está o puede poner fomentar el cumplimiento de sus objetivos.

 

Una aproximación a las nuevas economías

 

Entendemos por nuevas economías aquellos planteamientos teóricos que buscan justificar otras formas de economía de tal manera que esta sea sustentable, y que consiste en general en incentivar el éxito de organizaciones o empresas que contribuyen a la dicha sustentabilidad. Entendemos por sustentabilidad lo expresado por la organización Amartya quien la define como “la existencia de condiciones económicas, ecológicas, sociales y políticas que permitan su funcionamiento de forma armónica a lo largo del tiempo y del espacio. En el tiempo, la armonía debe darse entre las generaciones actuales y las venideras; en el espacio, la armonía debe generarse entre los diferentes sectores sociales, entre mujeres y hombres y entre la población con su ambientei”.

Algunas de las manifestaciones de nuevas economías son : la economía verde, economía circular, economía azul, economía del bien común, economía de comunión, economía del don, economías colaborativas, empresas B, economía naranja, banca ética, etc. Por las mismas razones que nos impiden nombrarlas todas, no podremos describir todas las nombradas y nos limitaremos a las que nos parecen más emblemáticas.

  1. Banca Ética

Pertenecen a la banca ética, banca social o banca alternativa, aquellas entidades financieras cuyos servicios están condicionados tanto por el criterio del beneficio económico, complementado por la búsqueda de un valor añadido de carácter medioambiental, social y/o cultural3.

  1. Economía circular

Para el debido entendimiento de este planteamiento debemos hacer referencia al concepto de “economía lineal” “tomar, hacer, desechar”, con las consecuencia que ya estamos sufriendo como planeta.

Otra forma de producir y consumir plantea la economía circular fundada en lso principios de:

- Preservar y mejorar el capital. Privilegiando las tecnologías y los procesos que emplean recursos renovables o que tengan mejores resultados.

- Optimizar el uso de los recursos de manera de obtener su máxima utilidad permitiendo que por ejemplo, los componentes y materiales vuelvan a circular. La obsolecencia programada es el antónimo de este principio.

- Fomentar la eficacia del sistema, eliminando externalidades negativas como pueden serlo los daños a la salud, el. Mal uso de terrenos, contaminación, etc.

c) Empresas B.

La principal caracterísitica de las Empresas B es tener entre sus objetivos el dsolucionar un problema social o ambiental. Por ejemplo, una empresa cuyo giro es el reciclaje, o la producción de energías verdes. La principal batalla de las Empresas B, desde nuestra perspectiva jurídica consiste en permitir la evolución del modelo jurídico societario tradicional que busca el “interés social” entendido como el interés de la empresa (la sociedad anónima, porque este es uno de los medelos societarios más utilizados). La evolución consiste en permitir que las empresas, además de buscar el interés de la empresa y sus accionistas, puedan jurídicamente obligarse a integrar al medioambiente y consideraciones sociales dentro de sus objetivos, medios y resultados. Se incluye la obligación de ser transparentes y medir sus impactos sociales y ambientales, así como ir tomando medidas que permitan perfeccionarlo desde esta perspectiva.

d) Economías colaborativas, P2P (Peer to Peer o Sharing Economy).

Se trata de crear “comunidades” que utilizan productos o servicios muchas veces a través de plataformas tecnológicas, en los que intervienen particulares, y no empresas convencionales. Prescindimos así de la competitividad, de la propiedad privada (alquiler compartido), de los intermediarios y de la acumulación. El conocimiento abierto (por ejemplo wikipedia) y el software libre son manifestaciones de economías colaborativas.

e) Economía del bien común

Se trata de un movimiento que busca implementar en las empresas el uso de la matriz del bien común y el balance del bien común, herramientas que miden el impacto de la empresa más allá del ámbito financiero, pues comprende el impacto en materia de bien común. Hagamos presente que, hasta el día de hoy, las empresas están obligadas a realizar balances financieros, y los Estados miden su Producto Bruto Interno (PBI), elementos que nada nos dicen sobre la satisfacción personal, la felicidad, la plenitud.

e) Comercio justo

El Comercio Justo es un movimiento internacional que busca renovar los canales comerciales clásicos, principalmente desde el punto de vista de la finalidad de los mismos, puesto que se incorpora en esta finalidad el hecho de que la relación entre las partes se oriente al logro del desarrollo sustentable y sostenible de la oferta. Para ellos se formulan ciertos principios que son: rechazo a la explotación infantil, igualdad entre hombres y mujeres, respeto a los derechos humanos, precio justo (que permita al productos mantener condiciones de vida dignas), compromiso de compra o pago por adelantado compartiendo los riesgos del negocio, producción sostenible, evitar intermediarios entre productores y consumidores, se limita el margen de ganancia del distribuidor, etc. Normalmente la adhesión a los principios del Comercio Justo es certificada por una entidad independiente.

 

3. Algunas medidas institucionales para favorecer los principios éticos en la economía

 

Existen varias medidas que pueden tomar los poderes del Estado para favorecer las economías alternativas, algunas de las cuales ya han comenzado a utilizarse. A continuación, además de hacer referencia a medidas existentes, haremos un ejercicio de imaginación, proponiendo instrumentos o mecanismos que permitirían su desarrollo exponencial. Advertimos que la puesta en obra de muchas de ellas requeriría de cambios legislativos que pueden parecer muy dificiles de lograr, pero para qué autoimponernos cortapiés cuando sabemos que los grandes cambios sociales siempre tuvieron una etapa en que parecían meras utopias.

a) Sistema de contratación pública

La contratación de empresas privadas para vender productos o prestar servicios a los Gobiernos son una importantísima fuente de financiamiento. Por ejemplo, en Chile, las compras públicas representan el 3,5% del PIB y más de US$ 12.000 millones al año. Es por eso que la incorporación de consideraciones sociales y ambientales en las políticas de compras puede traducirse en un factor de alto impacto en las políticas que las empresas privadas adopten al respecto. Idealmente, la posibilidad de integrar esas consideraciones como factor de selección de empresas prestadoras debería consagrarse por via legislativa. Sin embargo, aún sin ellas, es posible llevarlas a cabo. Un ejemplo de lo anterior es Chilecompras, institución que administra la plataforma de compras públicas de Chile, la que ha incorporado en sus adquisiciones criterios de sustentabilidad, de manera de generar “incentivos competitivos a las empresas para que desarrollen sus propias políticas en la materia”4. Esto se ha traducido en la elaboración de una “Política de Compras Públicas Socialmente Responsables” y la emisión de Directivas que promueven la sustentabilidad en sus tres ámbitos (social, económico y ambiental)5. Entre los criterios de evaluación sustentables están la eficiencia energética de los productos, el impacto medioambiental de la solución, las condiciones de empleo y remuneración de la empresa y contratación de personas con capacidades especiales por parte de las empresas6.

Nos parece relevante manifestar que este instrumento puede utilizarse como medida incitativa o disuasiva, en este último caso dejando fuera del mercado a quienes no cumplan criterios de sostenibilidad mínimos, a quienes no sean capaces de demostrarlos, o que simplemente no los transperenten.

b) Sistema de inversión pública

Hace un tiempo atrás tuve la oportunidad de conversar con el encargado de inversiones de una importante administradora privada de fondos, quien me expresaba que entre sus clientes, familias de alto poder patrimonial, habían algunas que prohibian expresamente que su dinero se inviertiera en empresas a su parecer, cuestionables, por ejemplo, aquellas con alto impacto ambiental, hidroelectricas, aquellas relacionadas con la industria de armamentos, y otras. Al mismo tiempo destinaban una parte de sus inversiones a empresas que tuviesen un impacto social beneficioso. Ello me llevó a pensar, en relación con el punto anterior, que la misma lógica debería ser replicada por el Estado respecto de sus propias inversiones, gestionadas en Chile por el Ministerio de Hacienda, Banco Central y Comité Financiero. Sabiendo que nuestro país el 15 % de los fondos soberanos son invertidos en acciones de empresas7 podemos pensar en que la sostenibilidad debería pasar a formar parte de las desiciones de inversión estatal.

c) Sistema de inversión de fondos de pensiones

Los fondos de pensiones son la principal fuente de financiamiento de la empresa privada, por lo que la forma como se reglamenten las decisiones de inversión de quienes lo administran tiene una repercusión monumental. De esta forma, lograr a lo menos una pequeña parte de estos fondos se destinara exclusivamente a inversiones éticas, debería ser una meta a imponerse.

d) A nivel tributario

La política tributaria de un país es el espejo en el que podemos visualizar sus objetivos, es por ello que modificar la legislación que le concierne es tan difícil. Por otra parte, existe en el imaginario institucional el temor a que conceder beneficios, exenciones, rebajas a un sector, grupo, etc. abra la puerta a que otros sectores, o grupos reclamen la misma medida. Tal vez por ello, parece más facil aumentar a las cargas impositivas a los sectores o grupos que realizan actividades indeseables, como sucede con los impuestos a emisiones contaminantes. Se trata de detalles a considerar sin perder de vista que favorecer impositivamente a las empresas que apliquen la lógica de las nuevas economías o bien castigar a aquellas que realicen actividades anti sostenibles tiene la misma repercusión. La misma lógica puede aplicarse en los impuestos a las rentas del capital invertido en empresas. e) Creación de índices obligatorios de cotización para empresas sostenibles, a compañando de una obligación de información más acusiosa.

En los mercados financieros existen índices de sostenibilidad destinados a guiar las deciciones de inversión.

Un ejemplo es el DJSI Chile, el primer índice local de sostenibilidad. Como señala la Bolsa de Comercio. “Los índices sostenibles permiten identificar a las compañías que tienen un buen desempeño integral en términos medioambientales, sociales y de gobierno corporativo. Al mismo tiempo, incentivan financieramente la incorporación de procesos sostenibles y socialmente responsables en las empresas que participan del mercado y crean un ambiente de inversión responsable congruente con las demandas sociales.

El desafío de incorporar un Índice de Sostenibilidad a la actual familia de índices de la Bolsa de Santiago, es un hito relevante en el proceso de modernización e internacionalización de los indicadores de nuestro mercado accionario y en el proceso de adopción de estándares internacionales y de cumplimiento de las altas exigencias que requiere el mercado bursátil”.

Sin embargo, la medida anterior debe ser reforzada, ya que hasta ahora no ha tenido mayores resultados, a diferencia de los que sucede en mercados comparados como el estadounidense o los europeos. Creemos que una vez que nuestros consumidores alcancen los estandares éticos que comienzan a desarrolarse en los países más ricos, ello repercutirá en los inversionistas.

f) Profundizar la obligación de información que deben proprcionar las empresa sobre sus productos

Se trataría de replicar la información que las empresas deben proporcionar respecto de índices alimentarios, procedencia, etc. al cumplimiento de criterios de sostenibilidad. Ello dentro de la lógica de proporcionar al consumidor la mayor información posible disminuyendo, o, a contrario sensu, disminuyendo las asimetrías de información.

g) Reformar las bases curriculares de la enseñanza básica y media

Un ejercicio democrático y que tendría el potencial de difundir las nuevas economías es incorporarlas en las mallas de estudios señaladas. Probablemente ello repercutiría en la enseñanza universitaria.

Conclusión

Esperamos haber contribuido al marco teórico de las nuevas economías, o por lo menos haber hecho más accesibles su comprensión, a través de la información proporcionada en este texto, la que advertimos que no es acabada y que por o tanto, está abierta al aporte de todos quienes se atreven a soñar en una sociedad menos desigual.

 

Lusitania Villablanca Cerda

PhD en Derecho privado

Santiago de Chile, noviembre de 2018

 

1 Falta referencia

2 Una manifestación de movimiento o por lo menos postulado económico, que encuentra correlato en la religión, particularmente en el misticismo irnetal es la economía del don ((gift economy) o economía del regalo. Se trata de una teoría social, que entre otros planea que la necesidad de trabajar con un nivel de conciencia donde “lo que hagamos hoy no sea recordado mañana”, ya que nuestras actuaciones se basan más en el amor al prójimo que en el interés o la vanidad. Generalmente, la economía del don ocurre en culturas o subculturas en las que se esperan recompensas sociales o intangibles, como el karma, el honor, la lealtad o cualquier otra forma de gratitud. A veces la economía del don se llama también cultura del regalo. https://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_del_don

 

 

3 Agrupadas en Global Alliance for Banking on Values

4 http://www.comprassustentables.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=11:que-son-las-compras-sustentables&catid=2:compras-sustentables&Itemid=6

5 En el siguiente link es posible encontrar los distintos documentos emitidos por Chilecompras relacionados con sus políticas de compra. http://www.comprassustentables.cl/index.php?option=com_phocadownload&view=category&id=2&Itemid=2

6 Ídem.

7 http://www.hacienda.cl/fondos-soberanos/preguntas-frecuentes/en-que-se-invierten.html