PRESENTACIÓN

José Ortega y Gasset continúa hoy  diciéndonos cosas fundamentales en sus obras. Por un lado, nos muestra con extrema lucidez lo que hemos llegado a ser en la sociedad del consumo y del estado de bienestar: hombres-masa, señoritos mimados, seres desorientados que hemos perdido (o que tenemos muy débil) la fe no sólo en las creencias religiosas sino también en la razón y el conocimiento. Hombres y mujeres que no amamos lo que somos ni las circunstancias en que vivimos.

Nos advierte que la civilización está en peligro, porque vivimos en ella mediocremente, inconscientemente, aprovechando las realizaciones de la ciencia, la industria y la tecnología como si fueran dones naturales, sin asumir que todo esto que nos permite vivir, es resultado del trabajo creador y esforzado de personas excelentes, a las que no reconocemos ni valoramos, pretendiendo que todos somos igualmente merecedores de frutos que no hemos sembrado ni cultivado.

Ortega y Gasset nos lleva a mirar el mundo presente, en sus riquezas y abundancias y en nuestra mezquina realidad viviendo en él, mostrándonos al mismo tiempo la historia larga de la humanidad y lo que los seres humanos hemos llegado a realizar en el pasado; pero su mirada no está orientada al lamento ni se detiene en la crítica, sino que busca ponernos frente a lo que podemos llegar a ser si nos lo proponemos.

En efecto, siendo el autor un humanista, manifiesta nuestras inmensas potencialidades como seres humanos, capaces de conocernos, de comprender el mundo, y de hacernos a nosotros mismos libremente. Nos dice que, a diferencia de todo el resto de las cosas y de los hechos naturales, no estamos determinados sino que somos seres radicalmente abiertos, que podemos hacernos, causarnos, reinventarnos.

No son la política ni el estado, ni la ciencia y la técnica, ni la industria y la creciente provisión de bienes y servicios, los que pueden llevarnos a impedir la decadencia y a continuar el gran proceso de la civilización humana. Ellos ya nos han dado lo que podían darnos. No sirve tampoco un retorno a las antiguas creencias y fés del pasado. Lo que el hombre de hoy necesita, es una nueva revelación, o sea una nueva realidad, un nuevo proyecto, un nuevo sentido histórico.

Pero no se trata de esperar que se nos regale ese sentido de la vida que necesitamos en lo profundo de nuestro ser humano. El  nuevo sentido podemos explorarlo mediante el estudio de la historia y por el conocimiento de lo que somos los humanos; pero nos advierte Ortega y Gasset que, más allá de todo ello, se trata de algo que esta vez debemos creárnoslo nosotros mismos.

Aunque no lo expresa con estas palabras, lo que nos aporta este autor y que hace extraordinariamente actual su pensamiento, es ponernos ante la necesidad urgente de iniciar la creación de una nueva y superior civilización, y ofrecernos algunas pistas importantes.

 

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