IV. ​​​​​​​EL FACTOR C - Luis Razeto

IV. EL FACTOR C.

(Transcripción de un cursillo en la Escuela Cooperativa “Rosario Arjona”, de CECOSESOLA, Estado Lara, Venezuela, 1997).

PRESENTACIÓN

Creo que no tengo mucho que enseñarles a ustedes sobre economía solidaria. En cambio, aquí hay mucho que aprender. Lo que he visto, lo que he conversado con distintas personas en esta visita que hemos hecho, me dice que lo que tienen ustedes acá, en esta región, son experiencias de verdadera, genuina, valiosísima economía solidaria.

CONSTRUIR UNA TEORÍA DE LA ECONOMÍA DE SOLIDARIDAD

Creo que puedo hacer un aporte de aquello sobre lo cual he trabajado en estos años, que es un intento de elaborar, de construir un pensamiento, una teoría económica de la economía de solidaridad. Y digo una teoría económica porque en el cooperativismo y en las búsquedas de economías alternativas, asociativas y autogestionarias que se han dado a lo largo de varios siglos, desde los comienzos del capitalismo, siempre ha habido grupos de personas que han intentado hacer economía de otra manera. Pero el pensamiento que ha guiado esas búsquedas, esos procesos, ha sido principalmente un pensamiento doctrinario. Hay una doctrina del cooperativismo, hay una filosofía de la solidaridad, hay una ideología de la autogestión, pero, en verdad, ha habido muy poca búsqueda a nivel de lo que es la ciencia económica para entender la economía de solidaridad.

Economía de solidaridad para los economistas es algo sumamente extraño, porque si uno estudia, y lo hemos hecho, los libros que se han escrito en el mundo sobre la economía, hasta hace unos quince años atrás (en que hemos empezado a escribir de economía de solidaridad); si uno lee todos los manuales que se enseñan en la Universidad, de todas las corrientes del pensamiento económico, la palabra solidaridad no aparece nunca.

Nosotros hemos hecho un esfuerzo sistemático por tratar de descubrir qué es, en economía, la solidaridad y no existe ni siquiera la palabra solidaridad en la ciencia de la economía convencional, tradicional: ni de los liberales, ni de los socialistas, ni de los keynesianos. Aparece la palabra cooperación, pero no la palabra solidaridad. Y la palabra cooperación aparece con un sentido más bien técnico, del esfuerzo que combina la acción de distintos elementos para producir un proceso que requiere que diferentes funciones sean cumplidas de manera coordinada y con “cooperación” entre ellos. Pero solidaridad, no aparece nunca en la economía.

Cuando nosotros empezamos a hablar a finales de los años setenta de la economía de solidaridad, sonaba tan raro, como si uno dijera mecánica sentimental o química amorosa. Porque eran dos palabras de dos lenguajes, de dos culturas completamente diferentes. Porque también desde el concepto de la solidaridad no se hablaba de la economía. Quienes hacían llamados a la solidaridad, quienes predicaban la solidaridad, quienes buscaban desarrollar experiencias solidarias, en aquellos momentos nunca pensaban que la solidaridad podía ser un elemento desde o con el cual se pudieran hacer negocios, hacer economía, hacer empresas.

Esto era así por la sencilla razón de que la economía capitalista en su forma concreta, es una economía orientada a la competencia, a la ganancia, que enfrenta a los grupos de intereses contrapuestos poniéndolos en conflicto. Y entonces, la solidaridad como que no tiene espacio en la teoría económica convencional, a pesar de que siempre ha habido experiencias económicas solidarias. En la práctica, siempre las ha habido y yo diría que desde mucho antes de que existiera el capitalismo y en los comienzos de la historia. La mayor parte de la economía del mundo, en los diferentes pueblos, ha sido una economía solidaria. Con esta famosa ciencia de la economía que surgió con Adam Smith, a fines del siglo XVII-XVIII, la palabra solidaridad desapareció del pensamiento económico, y cuando la gente empieza, desde hace algunos años a esta parte, a hablar, a escuchar de economía y solidaridad, se hace una idea bastante especial.

¿ECONOMÍA DE SOLIDARIDAD = ECONOMÍA DE BENEFICENCIA?

La gente se imagina la economía de solidaridad como una especie de economía caritativa, una economía de beneficencia. Espontáneamente, a lo que más se llega asociando solidaridad con economía es a pensar algo como esto: En la economía se produce la riqueza, se distribuyen los bienes, se consume y se acumula. Todo esto se hace en un marco donde la economía funciona con sus propias leyes objetivas, así se habla de: la ley de la oferta y la demanda, las leyes del mercado, las leyes de la competencia... La economía produce, distribuye, consume, acumula la riqueza pero... como quedan algunos huecos, algunos vacíos sin satisfacer, o sea, un grupo de personas que no participan, que quedan marginados de la economía, que son pobres y no logran satisfacer sus necesidades, entonces, sería el momento cuando llega la solidaridad a completar aquello que la economía por sí misma no logró realizar. A resolver los problemas que la economía creó, a llenar los huecos que deja la economía.

Como si la solidaridad viniera desde fuera simplemente a arreglar un poco las cosas que en la economía quedaron mal: los pobres, la exclusión de algunos sectores, las necesidades sociales insatisfechas. Y es así que, como no se entiende bien, se piensa que esta economía de solidaridad es de beneficencia, de donaciones; incluso yo he escuchado a economistas muy importantes decir que la economía de solidaridad es una especie de antieconomía, es decir, como la negación de la economía.

ECONOMÍA DE SOLIDARIDAD EN VEZ DE ECONOMÍA SOLIDARIA

Lo que nosotros planteamos y vemos en la realidad cuando hablamos de economía de solidaridad es algo muy distinto a esto que acabo de explicar, a esa especie de acción que viene, desde fuera, con los resultados de la economía a llenar sus vacíos y sus deficiencias. Todo lo contrario, la economía de solidaridad es una economía en la cual la solidaridad se hace presente, se introduce dentro de la economía y se produce, se distribuye, se consume y se acumula con solidaridad. O sea, la solidaridad incorporada al interior de la economía; puesta dentro de la economía.

Cuando la solidaridad se hace presente en la economía suceden cosas bastante sorprendentes, y es que aparece una nueva manera de hacer economía, una nueva racionalidad económica.

Nosotros decimos economía de solidaridad porque pensamos en la solidaridad como un elemento activo, operante dentro de la economía y, por eso, venimos a hablar de economía de solidaridad en vez de economía solidaria, que es la expresión que más se usa. Después nos hemos dado cuenta de cómo “economía solidaria” la usa un pocotón de gente, la usan los gobiernos... se manosea un poquito este concepto de economía solidaria.

LA SOLIDARIDAD COMO SUSTANTIVO

Reafirmamos esta diferencia de lo que nosotros tratamos de construir diciendo economía de solidaridad, o sea, que la solidaridad es un sustantivo y no un adjetivo. Cuando decimos “economía solidaria” es la economía que se hace en cierto modo, un poco más o menos fraterna, más solidaria. Pero cuando decimos economía de solidaridad es economía hecha con solidaridad.

Ahora para ser más exactos todavía, nosotros decimos economía de solidaridad y trabajo, porque no es sólo solidaridad sino solidaridad y trabajo. O sea, es el trabajo unido con la solidaridad y la solidaridad convertida en trabajo, lo que da lugar a esta manera especial de hacer economía que en realidad ustedes conocen, en las experiencias concretas que viven, que practican.

Ahora podemos decir que todo esto es una introducción muy general para explicar un poquito cuál es la idea global de esta economía, en la cual la solidaridad es algo activo, un elemento presente. O sea, una economía que se hace utilizando la solidaridad, que se hace con este ingrediente de la solidaridad, que no es un ingrediente secundario, sino que se convierte en un ingrediente importante, principal, dando lugar a una nueva manera de hacer economía.

¿Cómo tratamos de formular esto, de expresarlo a nivel de la ciencia de la economía, o sea, de la teoría económica? Eso creo que es lo único que yo podría, en esta ocasión, aportar un poco para la reflexión y el trabajo que ustedes hacen en este terreno.

LOS FACTORES ECONÓMICOS

Cuando los economistas se preguntan con qué se hace economía, dicen que la economía se hace con ciertos factores económicos, también llamados en otros lenguajes económicos, fuerzas productivas. Las fuerzas productivas o factores económicos son aquellos que estando dentro de las empresas, dentro del mercado, dentro de las organizaciones económicas, generan producción, participan en la creación de riquezas, participan en la generación de productos.

En la teoría económica clásica, en los comienzos de la teoría económica, se decía que había tres fuerzas productivas o tres factores productivos. En esa distinción los factores eran: la tierra, el capital y el trabajo. Posteriormente las teorías neo-clásicas redujeron a dos los factores: capital y trabajo, porque dijeron que la tierra, al final, es capital. Para ellos, los únicos dos factores productivos eran el capital y el trabajo, y la producción se realizaba como resultado de la cooperación conjunta, combinada, de esos dos factores.

En las teorías económicas más modernas se han reconocido algunos otros factores, y actualmente la mayor parte de los modelos económicos establecen que los factores económicos con los cuales se producen son cinco:

La fuerza de trabajo: no se puede producir sin trabajo. Es el principal factor económico pero... no basta el trabajo para producir.

Es necesario operar sobre ciertos medios materiales, o sea, la tierra, locales, maquinarias, incluso materia prima. Estos son los medios materiales de producción.

Se señala también que hay un factor económico fundamental que es la tecnología. Entendiéndose por tecnología el “saber hacer”. Es un saber práctico que se puede traducir en sistemas, en procesos técnicos, incluso que se puede introducir en las máquinas, pero siempre un saber, un conocimiento, una información. Un ejemplo de tecnología son las fórmulas del proceso productivo, es todo el saber incorporado a la actividad productiva, el saber hacer.

Después se señala que otro factor fundamental de la actividad económica, es la financiación. Es decir, ciertas cantidades de dinero que permiten cubrir costos, pagar factores cuando son externos, en fin, dar créditos a quienes adquieren los productos...

La gestión o la administración, esto es, un elemento de toma de decisiones, un sistema para tomar decisiones.

Los Factores

Estos son los cinco factores económicos que la economía moderna ha llegado a reconocer y dicen siempre: “con estos factores se produce”.

Los puse aquí vinculados en esta figura, en forma de panal, porque funcionan en combinación, no están separados, porque todos ellos operan estrechamente entrelazados, unos con otros y cada uno de ellos tiene una productividad que le puede ser reconocida.

La fuerza de trabajo aporta al producto algo y esa es su productividad. La tecnología hace su aporte. Lo mismo los medios materiales, la gestión y la financiación. Todos los factores son necesarios para producir y hacen un aporte específico a la generación del producto, de la riqueza, que es su particular productividad, que puede ser medida, que puede ser cuantificada, etc.

UN NUEVO FACTOR ECONÓMICO

Lo que nosotros vemos, observando las experiencias de la economía de solidaridad, las experiencias de la economía popular, las cooperativas y muchas otras, es que hay un sexto factor, que es en estas experiencias mucho más importante, a veces, que estos cinco factores que aquí se encuentran. Y a ese factor nuevo lo llamamos el Factor "C", porque en la teoría económica los factores usan una letra. Lo llamamos Factor "C" porque con esta letra “C” comienzan en castellano, en inglés y en varios idiomas una serie de palabras que expresan ese contenido, esa realidad, que participa en la producción: Compañerismo, Cooperación, Comunidad, Compartir, Comunión, Colectividad, Carisma, Comunicación, en fin, un elemento de integración humana.

Hace algunos años, unos seis años, yo estuve en Caracas, en una reunión, con un pequeño grupo. Me invitaron a ver una pequeña organización, un taller solidario y yo empecé a hablar de este Factor C. Un viejito, un señor anciano, escuchaba muy atentamente. El, en un momento dado pidió la palabra y dijo:

- “Yo creo en este Factor C.

Y habló de toda la experiencia que había tenido durante muchos años en cooperativas, organizaciones económicas solidarias, que él había visto que funcionaban y salían adelante porque había ese elemento de solidaridad, de unión, de cooperación. Pero él dijo:

- “Yo quisiera pedirle, profesor, que ese Factor C lo pusiéramos con mayúscula”.

- “ ¿Con mayúscula?”, le dije.

- “Sí, respondió. Porque para mí el Factor C es el Factor Cristo, porque el cristianismo es un llamado a la solidaridad, a la unión de los hombres”.

En fin... A mi se me había olvidado decirles esto, pero de hecho, lo ponemos con mayúscula.

Pero la idea conceptual, teórica, es que es un elemento de cohesión, de unión, de fuerza, que sin ningún lugar a dudas, tiene una presencia en las empresas, unidades productivas, en las organizaciones comerciales y en las económicas en general. Que hace un aporte sustancial a la producción y que, por lo tanto, es un factor, o sea, es la solidaridad convertida en fuerza productiva. Es el hecho de que hacer las cosas con compañerismo, con unión, cooperación, con solidaridad profunda, hace que mejore el producto, que aumente la eficiencia y la productividad de esas actividades económicas.

¿CÓMO DESCUBRIMOS EL FACTOR C?

Nosotros descubrimos este Factor C haciendo un análisis técnico de muchas organizaciones solidarias en Chile, en las poblaciones populares, donde se habían creado talleres productivos solidarios, etc. Íbamos a visitar estas experiencias y no podíamos entender su funcionamiento analizándolas técnicamente con los datos acostumbrados. No podíamos entender cómo es que funcionaban, porque no nos cuadraban las cifras, no nos daba el resultado. Porque decíamos:

Los medios materiales con que trabajan y la financiación, o sea, el capital es mínimo, casi producen sin capital. Porque no se puede llamar capital a unos materiales de desecho, unas mesas viejas, un local que no era un local sino una casita, una pieza. O sea, cero capital o un capital muy pequeño.

La tecnología, el saber técnico de las señoras, de los jóvenes, de las personas que trabajaban en esas organizaciones era un saber parcial, muy insuficiente, incompleto. No era una tecnología de punta, moderna, sino que era un conocimiento verdadero, popular, de experiencia, pero siempre un conocimiento muy parcial.

La fuerza de trabajo no era la más productiva porque esas experiencias las formaban personas que no encontraban trabajo, porque en realidad sus fuerzas productivas eran menos eficientes. Entonces, no los contrataban por distintas razones: personas de edad, amas de casa que tenían dificultades para cumplir horarios de trabajo, en fin, lo que se llama fuerza de trabajo secundaria en la economía.

De la financiación ni hablar, porque era insignificante. No había plata para hacer las actividades.

La gestión: no eran personas acostumbradas a tomar decisiones económicas, que hubieran hecho estudios de administración de empresas, que fueran ejecutivos, que tuvieran capacidad gestionaria.

Sin embargo, en esas unidades económicas que estaban operando con todos estos factores tan escasos y de baja productividad, la productividad era mucho mayor a la suma de los factores. Eso para un economista no se entiende, porque la productividad, si es el resultado de la operación de todos los factores, es la suma de la productividad de cada uno de esos factores. Pero no cuadraba en lo absoluto, porque la productividad era mucho mayor que la productividad normal que se podía esperar de esa fuerza de trabajo, de esa tecnología, de ese capital tan bajo, etc.

Entonces, dijimos: aquí pasa algo, está interviniendo otro elemento productivo que no hemos considerado y vamos a ver cuál es. Y hablando con la gente lo que descubrimos es lo mismo que me han contado acá los compañeros cuando he visitado las experiencias. Descubrimos una cosa absolutamente obvia y simple. Y es que lo que da una tremenda fuerza y logra el resultado económico es la solidaridad. Es esa fuerza de hacer las cosas juntos, de hacerlas con espíritu, de hacerlas con unión, con cooperación, que es un factor que empieza a suplir las limitaciones de los otros factores y que logra sacar adelante experiencias con un plus. Un plus de productividad que le es inyectado a las unidades económicas. Y, por lo tanto, en teoría económica, no hay más vuelta que reconocer que existe y que es fundamental y entonces lo llamamos Factor C por las razones que les explicaba anteriormente.

Y después nos dimos cuenta de que fue una gran idea llamarlo Factor C, porque llamarlo solidaridad, no sé, pero, se manosea tanto esta palabra, se usa para tantas cosas, que al final no se entiende bien de qué se trata. Cuando hablamos del Factor C, no hay que explicar que no se trata de caridad, de beneficencia, sino que es hacer las cosas juntos, que es cooperación, que es una fuerza de unión, que es una fuerza de colectividad y que este elemento hace de esta economía, un economía distinta, una economía solidaria, porque al final es solidaridad. Podríamos llamarlo factor “S”, pero, bueno, lo llamamos Factor C.

Este es el descubrimiento principal, desde la práctica de la economía cooperativa, comunitaria, colectiva, en fin, de la economía solidaria. Que no es ningún gran descubrimiento filosófico, porque todo el mundo sabe que allí donde hay unión, hay fuerza; y que incluso, ejércitos pequeños, cuando están muy unidos, ganan guerras contra ejércitos más poderosos. En definitiva, que la solidaridad es una gran fuerza, es una energía poderosa y que cuando esa energía de la vida cotidiana se introduce dentro de la economía, se convierte en un factor altamente poderoso, de alta productividad.

EL FACTOR C EN LAS EMPRESAS CAPITALISTAS

Si bien es cierto que en la teoría económica nunca se reconoció, ni se ha reconocido académicamente, excepto por las iniciativas que hemos logrado introducir en las universidades, este Factor C, en los hechos, los empresarios capitalistas saben de la importancia de este factor.

Este Factor C, igual que todos los factores, no es solamente un factor de la economía solidaria. Todas las formas económicas en alguna medida utilizan este Factor C. Si uno estudia administración de empresas, se aprende algo bien simple y es que las relaciones humanas dentro de las empresas son muy importantes y que tener un buen clima de relaciones humanas, donde haya compañerismo, adhesión a la empresa, unión, aumenta la productividad. Lo saben los que administran y dirigen las empresas.

Los japoneses hablan de la teoría “Z” que dice: integrar a las personas en la empresa, como si ésta fuera una familia. ¿Qué ocurre? Ocurre que ese Factor C, en las empresas capitalistas, es utilizado de manera instrumental, es un factor altamente explotado.

Las empresas que se dan cuenta que necesitan de Factor C, tratan de crearlo y entonces, para Navidad, fechas patrias, etc, hacen una fiestecita, le hacen un regalo a los trabajadores, organizan un club deportivo con el nombre de la empresa, o forman un departamento de personal poniendo un psicólogo de la empresa, o un asistente social que ayude a crear un clima de integración dentro de la misma. Lo hacen porque saben que cuando se mejora el ambiente interno, la productividad crece.

Aún tratándose de un Factor C de tan baja calidad como el que se logra con esos medios, hay que decir que con esos medios “medio engañosos” que usan, logran generar un cierto Factor C, pero un Factor C de baja calidad.

Baja calidad puede haber en todos los factores. Puede haber una tecnología de baja o de alta calidad. Lo mismo ocurre con el Factor C, puede haber Factor C de baja calidad y Factor C de alta calidad. El que se logra en las empresas capitalistas es un Factor C de bastante baja calidad, pero que se necesita. Sin ese Factor C, igual que sin tecnología, o sin cualquier otro factor, no se puede producir.

Lo más complicado de esto, y es la razón por la cual la teoría económica nunca lo ha reconocido a pesar de que lo reconozca la teoría de administración de empresas, es que el Factor C no es remunerado. La teoría económica dice que todos los factores aportan a la productividad y que, por lo tanto, a todos los factores hay que pagarles lo que corresponde por su aporte a la productividad.

Según eso: la tasa de interés es lo que viene a pagar el aporte de productividad del financiamiento. La renta de la tierra, de los locales, etc. es lo que viene a pagar la productividad de los bienes materiales. Las patentes, los royalties, pagan la tecnología. Los honorarios y otros tipos de participaciones se pagan a quienes gestionan las empresas. El salario paga la fuerza de trabajo. Todos los factores son remunerados. La teoría económica dice: a cada factor se le paga según su productividad, o sea, que es justo el sistema porque cada uno gana según su aporte.

Nosotros sabemos que no es así. Sabemos que hay factores que aportan mucho a la productividad y se les paga muy poco. Por ejemplo, el trabajo. Eso lo descubrió Marx, hace muchos años cuando dijo que se produce una plusvalía y que el trabajo es explotado. Es decir, que el trabajo aporta 10 a la producción y se le paga solamente 6 o 7 y, entonces, queda toda esa diferencia que va acumulando el dueño de la empresa.

A este Factor C no se le paga nada. Aporta y no obtiene ninguna recompensa, ninguna remuneración, porque ni siquiera se le reconoce.

Si bien es cierto que este Factor C, factor solidario, Factor Comunidad, es el más explotado dentro de la economía capitalista, es tan explotado que se lo oculta y que no se le paga nada, porque la empresa no invierte, no remunera a la comunidad como tal.

Las empresas usan todos estos factores pero en distintas proporciones. Hay empresas que usan mucho capital, muchos medios materiales, mucha tecnología y, otras, mucha fuerza de trabajo. O sea, que hay empresas que son intensivas en uno u otro factor. Hay empresas intensivas en fuerza de trabajo, por ejemplo, cuando emplean grandes cantidades de trabajadores, con medios materiales muy rudimentarios y pequeñas cantidades de capital. Se dice que son empresas intensivas en fuerza de trabajo. Y otras empresas usan mucho capital y poca fuerza de trabajo. Son intensivas en capital. Porque los factores pueden sustituirse unos con otros. Yo puedo sustituir trabajo con capital o con maquinaria. Pero también puedo sustituir maquinaria con trabajo. Puedo sustituir tecnología (conocimiento) con gestión o gestión con tecnología.

EMPRESAS INTENSIVAS EN FACTOR C

Y entonces descubrimos que hay empresas intensivas en nuestro Factor C. ¿Por qué? porque utilizan como su gran fuerza, como su fuerza principal este factor, y con este Factor C se reemplazan las limitaciones que se tenga de los otros factores. Se sustituyen carencias que tengan los otros factores porque se dispone de ellos en pocas cantidades o porque es de baja calidad. Por ejemplo, se sustituye tecnología, es decir, se aumenta la productividad del elemento tecnológico compartiendo conocimientos, trabajando en equipo, inventando de manera creativa soluciones que surgen mediante el compartir conocimientos parciales y pensando en equipo cómo resolver ciertos problemas.

Es increíble la creatividad que se genera en las personas cuando se juntan con seriedad para enfrentar un problema tecnológico que deben resolver. Es el Factor C que supera la parcialidad de los conocimientos que tienen las personas individuales. Conocimientos parciales fragmentarios se juntan y se produce algo que genera tecnología. Por eso hablamos que la tecnología permeada por la forma ”C” es tecnología socialmente apropiada, o sea, son las tecnologías desarrolladas de manera social, en las cuales todos comparten el saber.

¿Qué pasa con la gestión? También la falta de conocimientos técnicos de administración, de manejo de mercado, manejo de computadoras, de habilidades incluso para decidir y mandar... esas limitaciones que existen en el mundo popular y en muchas experiencias solidarias, son superadas mediante el hacer las cosas juntos, el tomar las decisiones de manera colectiva, tomar decisiones en grupo. Eso que llamamos autogestión.

¿Qué pasa cuando se toman decisiones en forma asociativa, solidaria, colectiva, que es lo mismo que en la forma “C”?. Que se toman mejores decisiones, las decisiones se ejecutan mejor porque cada uno ayudó a tomarlas, cada uno sabe cuál es el papel que le toca a él en cumplirlas, y además se superan las limitaciones que tendría cada uno para tomar decisiones. Incluso se refuerza el poder, porque la gestión es un poder. Para mandar se necesita desarrollar ciertas características, incluso psicológicas.

Todas esas limitaciones o carencias se superan mediante hacer las cosas juntos. La responsabilidad de decidir algo es tomada por todos, por lo tanto hay una seguridad, al tomar la decisión, aunque sea tan duro, como la de expulsar a alguien de una organización. Si yo voy a expulsar a alguien me va a costar, voy a sufrir, no voy a ser capaz de tomarla, le voy a tener miedo a la persona que tengo que echar. En cambio, si la decisión la tomamos entre todos, el Factor C potencia esa capacidad de gestión.

Lo mismo pasa con la financiación y parece un poco raro, pero es increíble como el modo ‘C’ del financiamiento es poderoso. Cien dólares puestos por mil personas son cien mil dólares. Una actividad para recabar fondos realizada por un pueblo entero, organizado, por una comunidad, lo genera. Se superan las insuficiencias. Yo he visto experiencias de gente muy pobre, que no tiene crédito, que no tiene plata ni para comer y, sin embargo, es capaz de juntar un financiamiento sobre la base de una motivación colectiva que surge de alguna parte. Es la forma “C”, o sea, el compartir la búsqueda de financiación, que después puede manifestarse en cooperativas financieras, porque estos factores van desarrollándose: de ahorro y crédito, fondos rotatorios, etc. Pero siempre es la forma “C” del financiamiento, el hacerlo de una forma participativa, solidaria, colectiva, donde todos se sienten parte de ello.

También hay una forma “C” de los medios materiales. ¿Cuál es la forma “C” de los medios materiales? La propiedad asociativa, cooperativa o común. Es tener los medios materiales que no son “esto es mío” sino “esto es nuestro” o, a veces, una parte es mía, otra parte es tuya, pero las ponemos juntas y cooperamos. Entre todos formamos un medio material que al final es asociativo y colectivo.

Es entonces, cuando cada uno de estos factores adquiere la forma “C”, que tenemos empresas que son solidarias.

CADA FACTOR TIENE SU PROPIA LÓGICA

¿Qué es una empresa capitalista? Es una empresa que está organizada por el factor financiación, y en la que este factor le da su forma a todos los demás. ¿Cómo le llama el capitalista a la fuerza de trabajo o a la tecnología? Le llama capital, le llama capital humano. La tecnología es considerada parte del capital. A todos los factores les da la forma de capital. ¿Cómo les da forma de capital? Porque los mide en “platita”, en dinero. “Esto será fuerza de trabajo pero a mi no me importa, como capitalista, para mi son los cien mil pesos que pago por cada trabajador”. Esa es la forma que tiene la fuerza de trabajo para el capitalista. El contenido del trabajo no es una persona concreta que trabaja, que tiene sus necesidades y que ejerce su imaginación y su fuerza, sino que son los cien mil pesos que le cuesta el trabajador.

Una empresa solidaria es la que está organizada por este Factor C. Hay empresas que están organizadas por el factor gestión. Es la gestión la que da su forma a los demás factores. Las empresas de economía solidaria son aquellas que están organizadas por una comunidad, por un colectivo, por un grupo, es decir, por este elemento “C”.

Nosotros decimos: economía de solidaridad y trabajo, porque entre el trabajo y la solidaridad hay vínculos muy estrechos. No es lo mismo una empresa de trabajadores que una empresa de comunidad, o una empresa de solidaridad o “C”. Porque la lógica que resulta del hecho de que uno u otro factor sea el elemento organizador, es diferente.

Por ejemplo, una silla mirada desde los distintos factores, es realmente algo distinto.

¿Qué mira en la silla el financiero? Observa la silla, la evalúa y dice:”esta silla vale veinte mil pesos”.

¿Qué mira de la silla el tecnólogo? A él no le interesa el valor monetario. El ve en la silla el diseño, unos materiales, una resistencia que pueda tener. Ve el elemento tecnológico (el conocimiento) que está incorporado a la silla.

¿Qué mira de la silla el trabajador? Lo que costó producirla a quien la hizo. El trabajo que está incorporado allí. Ve las horas de trabajo que costó producirla.

¿Qué mira el administrador, el que gestiona? Mira en la silla el ítem de un inventario y la cosa sobre la cual él puede decidir.

¿Qué es lo que ve en esa silla la comunidad, el Factor C? Ve la silla como un elemento de la comunidad. Es parte de la comunidad, es lo que nos permite reunirnos en esta sala, compartir ciertas ideas. Es algo que es de todos, es nuestra propiedad, que la utilizamos en beneficio de nuestras necesidades, en que son sentarnos para conversar, etc.

Así como en esta silla cada uno de los factores ve algo distinto, en la economía, desde cada uno de estos factores se ve algo distinto. La economía capitalista está organizada por el factor financiero, que ve capital en todas partes. La economía burocrática, la economía estatal, es aquella que ve un elemento de administración en todas partes, eso es una economía estatal.

Desgraciadamente hay cooperativas que no son empresas de Factor C, ni de trabajadores, sino que son un grupo, un pequeño grupo de personas que tiene una capacidad de administración y son gerentes, ejecutivos, gestores que tienen una empresa donde los trabajadores pueden ser contratados. La comunidad es socia, pero no participa, no se siente parte, entonces es una empresa del factor "G”, de Gestión.

CÓMO ES UNA EMPRESA DE LA ECONOMÍA DE SOLIDARIDAD

La empresa de la economía solidaria es una empresa en la cual la solidaridad, la comunidad es el factor principal. Ahora, obviamente, en toda empresa y también en la solidaria, todos los factores tienen que estar presentes. Pero son empresas intensivas en Factor C e intensivas en trabajo; son esos los dos factores principales.

Por eso, yo les decía al principio, preferimos hablar de economía de solidaridad y trabajo, porque es más exacto. Porque no es economía organizada sólo por el factor Factor C, sino que es hecha de trabajo, de trabajo asociativo, de trabajo realizado en común. Son los dos principales factores productivos, son los que tenemos en mayor proporción. Con estos factores reemplazamos las limitaciones que tenemos en conocimientos tecnológicos, o de financiación, o de capacidad de gestión.

Esa es la economía de solidaridad. Una economía donde estos dos factores - Factor C y fuerza de trabajo - son intensivos, y no solamente son intensivos sino que son los elementos organizadores, son los elementos que le dan su forma. El saber es un saber compartido, es la forma “C” de la tecnología.

SEIS RACIONALIDADES DISTINTAS

Ahora, esa economía organizada por ese factor "C" es una economía que adquiere otra racionalidad económica y esto es lo que nunca los economistas han entendido.

Los economistas convencionales dicen que la racionalidad económica es la racionalidad económica capitalista, la de las empresas organizadas por el factor financiero. Dicen que todas las otras formas de organizar empresas son distorsiones que reducen la racionalidad económica.

Por otra parte, los estatistas que hablan de las empresas públicas, que en el fondo son empresas organizadas por el poder, porque la gestión es factor poder, dicen que la única racionalidad es aquella donde todo debe ser organizado por un organismo técnico. Por tanto, tampoco reconocen otras racionalidades.

La verdad es que hay en la economía seis racionalidades distintas que tienden a asociarse en pares.

La racionalidad capitalista es la que se funda sobre la base de estos dos principales factores: financiación y medios materiales de producción. La racionalidad capitalista principal es la que refuerza y valoriza estos dos factores y a los otros los explota, o sea, los remunera menos de lo que aportan.

Racionalidad capitalista

La racionalidad de la economía planificada centralmente es la de una economía fundada en estos dos factores: en el saber -que tienen los técnicos que planifican- y en el poder que tienen los administradores, las personas que tienen el poder.

Racionalidad economía estatal

La racionalidad de la economía de solidaridad y trabajo es aquella que se funda sobre el factor fuerza de trabajo y sobre el Factor Comunidad. El trabajo estrechamente relacionado con la comunidad. Estos son los principales factores humanos.

Racionalidad economía solidaria

Por eso decía que hay seis racionalidades. Y si uno empieza a hilar más fino, no es exactamente la misma, la racionalidad de las empresas de trabajadores, que la de las empresas del Factor C. A veces hay ciertos elementos de racionalidad económica distintos. Por ejemplo, el sistema de remuneración de trabajo desde el factor trabajo es muy distinto al sistema de remuneración del trabajo desde el Factor C. Porque el sistema de trabajo del Factor C tiende a reforzar la comunidad, porque es este el elemento central. El sistema de remuneración, basado en la lógica del factor trabajo, tiende a reforzar la remuneración individual de las personas en proporción a la productividad de cada uno. En la lógica del Factor C hay una remuneración del trabajo más equitativa, más igualitaria. No es que en el factor trabajo la remuneración sea injusta porque el que trabaja más y aporta más, recibe más y tiene más responsabilidades. Estoy ejemplificando cómo son las racionalidades económicas para que esto nos permita entender las diferencias que existen en el mundo de las empresas asociativas, cooperativas.

En la economía de solidaridad, hay algunas que ponen más énfasis en la lógica del factor "C" y otras más énfasis en la lógica del factor trabajo, pero en ambas están presentes siempre estos dos factores. Pero hay otras empresas, yo les ponía el ejemplo de algunas cooperativas, en las cuales no hay énfasis en ninguno de estos dos factores (Factor C y factor trabajo), sino que están en la lógica burocrática, gerencial de administración, y hay también empresas cooperativas que están en la lógica de la tecnología. Es el saber lo que determina quién dirige la empresa, cómo se toman las decisiones, quién obtiene las utilidades de la empresa.

Esto en términos muy generales, con respecto a la producción, también se expresa en la distribución, porque hay distribución con solidaridad (forma o modo ‘C’), y distribución competitiva (forma o modo capitalista), donde lo mío es mío y siempre busco ganar a costa del otro. Hay distribución más compartida, o más estricta de acuerdo al aporte de cada uno, que es la lógica del trabajo, o la lógica del que sabe más (factor tecnológico). Y hay también procesos de acumulación en estos distintos factores.

LA ACUMULACIÓN ECONÓMICA

La acumulación económica consiste en el proceso a través del cual se reproducen los factores, para aumentar la producción en el futuro.

El análisis de los circuitos económicos es muy simple:

Circuito económico

La acumulación es lo que permite reproducir el proceso de producción de manera ampliada, o sea, se acumula aquello que se logra no consumir, no gastar en el proceso, sino que es un excedente.

El proceso de acumulación, por lo tanto, es un proceso que reproduce los factores económicos. Los reproduce de manera ampliada. Naturalmente que cada unidad económica, para poder ampliar su productividad, para progresar y mejorar su proceso, necesita ampliar, reproducir todos sus factores y tiene que preocuparse porque ninguno de estos factores se le quede atrás.

Reproducir la fuerza de trabajo significa poder contar con una fuerza de trabajo más cualificada, con más trabajadores que han perfeccionado las capacidades productivas que han aprendido.

Reproducir la tecnología es el aprendizaje de modos mejores y más eficaces de hacer las cosas, nuevas técnicas, nuevos conocimientos.

La reproducción de los medios materiales es la compra, la inversión en más tierras, construir un edificio, comprar una máquina nueva, etc.

La reproducción de la gestión es mejorar los sistemas de toma de decisiones.

La reproducción del financiamiento es ir armando una reserva, una caja de financiación creciente.

Y la reproducción del factor "C" – fundamentalísimo para las economías solidarias - es ampliar, perfeccionar, mejorar los vínculos humanos, el compañerismo, la unión, la red con otras experiencias, porque es muy importante reproducirlo.

ACUMULANDO FACTOR "C"

Nos ocurría en Chile, siempre viendo las experiencias de economía solidaria, populares, que llegábamos a ellas los economistas, los administradores a tratar de ayudar, porque teníamos conceptos económicos (antes de darnos cuenta de que no nos servía de mucho lo que habíamos aprendido, porque no nos explicaba nada). Pero, entonces, antes de entender esto del Factor C, veíamos que la gente de alguna organización hacía una cosa tan absurda para nosotros como por ejemplo: ganaban una cantidad de dinero, formaban un fondo, y nosotros estábamos muy contentos, porque les iba a servir para comprar una máquina o invertir en publicidad. Y en vez de hacer eso, la gente organizaba una fiesta, o hacían un almuerzo, organizaban una convivencia...

Entonces, nosotros decíamos: ¿pero cómo puede ser? Es que no entienden que así están perdiendo lo ganado, que tienen que acumular, y que si no se van a descapitalizar. !Compren una máquina!, están perdiendo la plata haciendo una fiesta, organizando una convivencia.

Después nos dimos cuenta de que la gente era muchísimo más sabia y operaba con una lógica económica que no era la de hacer una fiesta porque le gustaba pasarlo bien. Necesitaban hacer una fiesta para poder seguir funcionando, para resolver problemas internos, para mejorar el ambiente. Si no hacían la fiesta les aseguro que ese taller quebraba. Hacían la fiesta, se reforzaba el Factor C y seguían trabajando. Si hubieran comprado la máquina, juntando plata, en vez de hacer la convivencia, esa empresa hubiera fracasado al poco tiempo, porque el Factor C era allí el factor principal.

La acumulación económica, es una acumulación que se hace en todos los factores. Y naturalmente, para las empresas de la economía solidaria, que también acumulan en los otros factores (mejoran su maquinaria, sus conocimientos, pueden mejorar sus locales, comprar tierras, etc), lo principal, lo más importante que deben desarrollar para no perder su lógica de economía solidaria y para no perder su eficiencia, es acumular en los factores principales que ellas tienen: Factor C y factor trabajo.

Yo he conocido empresas que empiezan a acumular en esos otros factores, generalmente aconsejados por técnicos externos (que han aprendido en la Universidad otra lógica económica) o estimulados por lógicas de créditos de financiamiento. Porque a veces los gobiernos, los bancos, creen que con plata se resuelven todos los problemas y dan mucho crédito a las experiencias económicas.

Entonces, estimulados o por consejos de asesores, o por facilidades para acumular en los otros factores, desarrollan un proceso de acumulación centrado en éstos, descuidando el Factor C, o descuidando el perfeccionamiento de la fuerza de trabajo, que es perfeccionamiento no sólo en capacidad, sino también en ganas de trabajar. Porque la fuerza de trabajo como se realiza es trabajando. No sólo es tener capacidad de trabajar, sino ejerciendo concretamente la voluntad de hacer las cosas y hacerlas bien. Entonces, sucede que se pierde este Factor C.

ACUMULAR FACTORES EQUIVOCADOS

En muchas cooperativas, no sé si aquí, pero he visto en otros países, ocurre que descuidando y olvidando el Factor C y perfeccionando la productividad de otros factores, van dejando de ser empresas solidarias, o sea, pierden la lógica de la economía solidaria, o bien fracasan.

Es tan necesario este factor que cuando falta, por mucho dinero que tengan o más tecnología, fracasan. Y yo puedo asegurarlo, porque he visto muchas experiencias, y creo que alguno de ustedes también tiene que haber visto experiencias de cooperativas que fracasan. A pesar de tener muchos buenos factores financieros o de gestión, contratan a veces un gerente, tienen un ingeniero, bastantes créditos, y sin embargo, fracasan. Fracasan porque les están faltando calidad en estos dos factores (el Factor C y el factor trabajo) que son de su propia lógica.

No es que yo quiera decir que la acumulación tenga que hacerse solamente en el Factor C y que toda la “platita” que se gane se lleve en fiestas. Lo que quiero decir es que todo el crecimiento tiene que ser un crecimiento orgánico. Un crecimiento donde se invierte en el desarrollo de todos los factores y cuando digo invertir no digo, necesariamente, sacar plata y comprar cosas. Invertir significa dedicarle tiempo, dedicarle esfuerzo para mejorar la tecnología, para aprender.

La tecnología se puede comprar. Se puede comprar el libro, pero hay que leerlo, estudiarlo para entenderlo. Se pueden hacer cursos de gestión, pero, sin embargo, uno no mejora su capacidad de tomar decisiones porque le falta criterio, porque le falta fuerza de voluntad o por muchas otras razones. Lo mismo pasa con el Factor C.

Invertir significa hacer crecer los factores, no necesariamente en el sentido monetario, sino aumentar la productividad de estos factores; pero en la economía solidaria es fundamental la acumulación en este Factor C y en el factor de trabajo. También en los otros, pero sin perder la intensidad de éstos.

Hay empresas que pierden su lógica, y con ello pierden gran parte de su productividad, porque, de hecho, este Factor C es altamente productivo. Alguien dice que el factor más productivo es la tecnología. Yo creo que lo más productivo es este Factor C. El factor tecnológico es altamente productivo, se aumenta mucho la productividad con nuevos conocimientos, pero el Factor C - cuando es de buena calidad - es un factor que demuestra en la práctica tener una potencialidad productiva impresionante, más alta que otros factores, de tal manera que la pérdida de Factor C hace muy ineficientes a muchas unidades económicas que antes no lo eran.

Bueno, esto es en lo que yo podría resumir sobre esta lógica económica, desde este pensar sobre la economía de solidaridad con los criterios propios de la ciencia económica, o sea, aplicando los mismos conceptos de factores, productividad, eficiencia, pero reformulados, y en este caso solamente a partir de esta idea básica que es reconocer esa realidad tan obvia de que la unión es fuerza productiva, un factor que tiene su propia productividad y, que además, ayuda a mejorar la productividad de cada uno de los demás factores.

Luis Razeto

SI QUIERES EL LIBRO EN PAPEL O COMPLETO EN DIGITAL LO ENCUENTRAS EN EL SIGUIENTE ENLACE:

https://www.amazon.com/gp/product/B076ZYSR14/ref=dbs_a_def_rwt_hsch_vapi_tkin_p1_i10